Las mordidas entre niños

¡Que incómodo es cuando la profesora te comenta que tu hijo está mordiendo o que lo han mordido! Las mordidas son muy comunes entre los niños pequeños, pero la buena noticia es que existen diferentes técnicas para reducir o eliminar ese comportamiento.

La causa
Los niños muerden por diferentes razones, puede ser para expresar una emoción fuerte como la frustración o el miedo, por la dentición, el cansancio, porque se sienten abrumados o simplemente como una forma de explorar. Las mordidas también pueden ser causadas por estresores o acontecimientos recientes en la vida de un niño, como, por ejemplo, una mudanza, la llegada de un hermanito o la entrada al colegio.

Hay que tomar en cuenta que todos tenemos la necesidad de expresar nuestras emociones y necesidades, y los niños aún están aprendiendo las formas correctas de cómo expresarlas. A esto hay que sumarle que por su edad tienen muy poco control de su impulsividad (normalmente la impulsividad comienza a controlarse a los 3 años).

¿Qué hacer si mi hijo muerde?
En la mayoría de los casos, los niños dejan de morder a medida que aumentan sus habilidades de comunicación y ya puedan usar palabras para expresar su frustración y enojo. Esto no quiere decir que se debe ignorar y esperar que pase esta fase. Es importante que tu hijo/a sepa que morder duele y que no está bien hacerlo. Hay diferentes maneras de ayudarlos a mejorar ese comportamiento.

Las estrategias pueden variar dependiendo de la situación del niño.

  1. Lo ideal es siempre prevenir la situación. Si tienes un hijo que suele morder en situaciones donde hay muchos niños, debes siempre estar observándolo para ayudarlo a comportarse de la manera correcta. Si ves que va a morder lo ideal es que lo detengas y le digas “no permitiré que muerdas”. Los niños necesitan ayuda para controlar sus impulsos.
  2. En caso de que ya haya mordido, es importante que mantengas la calma. Reacciones muy fuertes pueden hacer que morder se vuelva interesante para tu hijo. En vez de dirigir tu atención hacia tu hijo, dirígela al que ha mordido, ofrécele consuelo y luego separa a tu hijo de la situación.
  3. Comienza a anotar en cuales situaciones tu hijo muerde. Eso te puede dar un indicio de qué cosas puedes mejorar en su ambiente para que las mordidas no sucedan. Por ejemplo, es muy común que niños cansados o sobre estimulados recurran a morder.

¿Qué hacer si a mi hijo lo han mordido?

Por otro lado, si a tu hijo lo han mordido es posible que te sientas molesta (claro, nadie quiere que a su hijo lo muerdan), pero es necesario que te pongas en la posición de los padres del niño/a que muerde. Tranquila, tu hijo/a no aprenderá a morder, si no lo ha estado haciendo, es porque comunica sus emociones de otra forma. De todas formas, puedes explicarle que duele, que no está bien hecho y que seguro ese amigo aprenderá a no hacerlo.

Es difícil estar en ambas situaciones. Somos madres y debemos de apoyarnos en estas situaciones.

Escrito por Sarah Schettini y Jessica Fiallo
Psicólogas clínica infantil.

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